Cierto es que en nuestro mundo atlético lo importante son los entrenadores y los atletas. Para algunos aficionados, lo más importante son los atletas, porque piensan que son el principal foco de atención. Para otros, lo más importante son los entrenadores, ya que dicen que sin ellos no existirían los atletas. Sea como sea, no es el tema que queremos tratar hoy ya que la noticia que os traemos es que uno de los mejores trabajadores de la RFEA deja su cargo de director de organizaciones y ficha por la IAAF para trabajar en el departamento de competiciones.

Luis Saladie

Luis Saladie, nuevo trabajador de la IAAF

En este caso, no importa quién sea más importante, si el entrenador o el atleta, ya que sin personas como Luis Saladie (Barcelona, 24/09/1961) el atletismo español no sería lo mismo. Personaje indispensable en cualquier evento que organice la RFEA, trabajador incansable y a pie de cañón en toda competición que se precie. Delegado técnico de los Juegos Olímpicos de Río y Juez Jefe en las pruebas de marcha. Pero es que estos eran los sextos Juegos en los que participaba el ex marchador, desde que debutó en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 como director adjunto de atletismo. Y no solo eso, también ha sido delegado técnico en numerosos campeonatos, tanto de Europa como del Mundo, en categorías junior y promesa.

Fue una de las piezas claves del pasado Campeonato del Mundo Juvenil disputado en Cali, Colombia, y es que la IAAF, in extremis, llamó por teléfono a la Real Federación Española de Atletismo para que “le prestaran” a uno de sus mejores hombres. Luis, sin pensarlo mucho, hizo las maletas y se marchó, a los pocos días de recibir la noticia, algo más de un mes a Colombia. Como quien se va a casa del vecino. Y es que sin el catalán, probablemente el pasado Campeonato del Mundo Juvenil hubiera tenido más dificultades de las previstas. Allí tenía carta blanca, podía hacer y deshacer cómo y cuánto quisiera, y es que la Federación Internacional ya sabía a quien le encargaba el trabajo.

Ahora Luis Saladie se marcha a vivir a Mónaco, y desde alli, acudirá a los diversos Campeonatos del Mundo que la IAAF organiza, tratando de que su experiencia sea un valor añadido para los comites organizadores de cada país, con el único objetivo de que los atletas tengan las mejores condiciones para competir.