La marcha atlética es una disciplina querida por muchos, y odiada por otros tantos. No obstante, hay aficionados que no quieren ver que la marcha es uno de los sectores fuertes de nuestro deporte. Y que gracias a los marchadores y las marchadoras, el atletismo español tiene una gran cosecha de medallas. Este fin de semana se ha disputado la Copa de Europa de marcha en Podebrady, República Checa. Y allí estuvieron una vez más los marchadores y las marchadoras. Ganando medallas. En total, 4 medallas por equipo y 2 medallas individuales, en una actuación inolvidable.

Gran actuación de la marcha en Podebrady

Ser marchador o marchadora no es, para nada, fácil. Ellos, y desde hace muy poco tiempo, ellas, disputan una de las pruebas más duras del atletismo: los 50 km marcha. Una prueba donde la gran mayoría de los participantes emplea más de 4 horas para terminarla. O dicho de otra manera, solamente unos pocos son capaces de terminar los 50 km marcha en menos de 4 horas.

Las pruebas de marcha tienen muchos detractores. Estos afirman que la marcha no es atletismo. Y que esta no debería de formar parte de, por ejemplo, las ligas de clubes. Cierto es que nada tiene que ver la marcha atlética con pruebas como el lanzamiento de martillo, las vallas o los saltos. Pero precisamente, esta es una de las grandezas del atletismo. Un deporte, capaz de reunir pequeños deportes unidos entre sí. Por una misma pasión. Con un mismo objetivo. Y es justo admitir que la marcha es uno de los sectores fuertes del atletismo español. Y de no existir atletas y entrenadores dedicados a esta prueba, el atletismo español estaría algo más cojo.

España ha tenido grandes marchadores y marchadoreas en la historia. Desde los más antiguos como Jordi Llopart o José Marin. Pasando por Dani Plaza, Valenti Massana, Mikel Odriozla … hasta los más actuales como Miguel Ángel López. También ha habido mujeres en la marcha española, como la primera medallista olímpica del atletismo español, María Vasco. O Betariz Pascual o Julia Takacs. Entre otras muchas.

La marcha española también ha disfrutado de la figura de Jesús Ángel García Bragado. Aquel que en 1993 ya fue Campeón del Mundo en Sttutgart, en los 50 km. Y que el pasado verano participaba en sus séptimos Juegos Olímpicos, conviertiéndose en uno de los atletas con una trayectoria deportiva más larga. Además, en sus piernas también está la friolera participación de 12 Campeonatos del Mundo.

Muy buena salud de la marcha española

La marcha española goza de una excelente salud. Y gracias a ello, el atletismo español se nutre de grandes actuaciones y muchas medallas.

Este fin de semana, en Podebrady, la delegación española ha vuelto a casa con un buen balance de 6 medallas: 4 por equipos y 2 individuales.

Por equipos, la delegación española ha conseguido 3 oros y 1 bronce. Miguel Ángel López, uno de los mejores marchadores de la historia del atletismo español, terminó segundo en la prueba de los 20 km. Esto hizo que el equipo formado por Diego García, Manuel Bermúdez y Álvaro Martín se llevaran el oro por equipos. La prueba fue ganada por el eslovaco Matej Toth, Campeón olímpico y del Mundo. Único atleta capaz de derrotar a Miguel Ángel López.

El equipo femenino de los 20 km marcha formado por Laura García-Caro, María Pérez, Lidia Sanchez-Puebla y Amanda Cano, también se llevó la medalla de oro por equipos, en un actuación formidable en conjunto. En el apartado individual, la joven Laura García-Caro, consiguió el bronce en la prueba.

Los hombres del 50 km marcha consiguieron la medalla de bronce. En un equipo no muy veterano para lo que supone la prueba de los 50 km, formado por Francisco Arcilla, Luis Manuel Corchete, Ivan Pajuelo y Benjamín Sánchez, volvieron a la senda de las medallas tras dos años en blanco.

Por último, las chicas juniors consiguieron una fantástica medalla de oro por equipos. Mientras que los chicos junior, a pesar de terminar en 8ª posición en su conjuntos, los tres integrantes consiguieron marca personal.